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Tenes idea?

Por momentos te miro y me pregunto cosas. Cosas no tan profundas. Diría que son hasta cotidianas. A veces me pregunto si tenes idea las ganas que tengo de abrazarte y protegerte de este mundo cruel y efímero. Si tenes idea las ganas que tengo de caminar de tu mano hacia no importa donde? las ganas de desearte las buenas noches al oído en lugar de por teléfono? de pelearte por el lado de la cama? de pensar con que desayuno sorprenderte por las mañanas? de planear los domingos juntos?.  Si tenes idea las ganas que tengo de besarte, como si no hubiera un mañana, en cualquier esquina de la ciudad ante la mirada incómoda de los transeúntes? de presentarte a mis amigos, a mi familia, a mis gatos? Tenes idea las ganas que tengo de que planeemos un viaje a donde sea, con tal de pasar tiempo juntos?  Tenes idea los nervios que me nacen cuando te me acercas sonriendo? La tara mental que se me produce cuando me decis cualquier cosa? Tenes idea la cantidad de películas que me hi...

La vida son decisiones

  La vi sentada, charlando de la vida con nuestros amigos, de la mano de él. Pero eso no me llamó la atención, era algo habitual. Hubo algo en esa escena que me paralizó el corazón. La yema de sus dedos, sobre la palma de su mano. Estaba haciendo un círculo. Cada vez que su dedo llegaba al inicio, yo sentía un cuchillazo. Esa imagen transmitía lo peor. No era sexo, aunque imaginarla con él me revolvía el estómago. Era algo mucho peor. Cada vez que hacía un círculo completo con la yema de su dedo, yo podía ver intimidad. Como si esos fines de semana nunca hubiesen ocurrido, como si los viajes de él no la hubiesen hecho sentir abandonada. Como si todo estuviese espléndido entre ellos. Yo no podía dejar de mirar ese dedo haciendo ese círculo, hasta que en un momento determinado, me vio con la mirada clavada en esa mano. No lo terminó, presintiendo lo que significaba. Siguió contando anécdotas como si nada hubiese pasado. A la noche, ya solo en mi cama, recibí su mensaje:  E: No p...

Contando las monedas

 Entré al bar a las corridas, me puse el uniforme y empecé a atender el sinfín de mesas que habitualmente me correspondían. El  lugar no era precisamente un templo de la novedad y el vanguardismo, no. Hacía tiempo que venía perdiendo clientela por ese tema. Un punto básico era que no habia wifi. Le faltaba pintura, las paredes estaban a la miseria. El patroncito venia soñando con una fusión con una franquicia moderna pero parecía que era solo eso: Un sueño. La falta de inversión se notaba en las luces, las mesas, las sillas, los menues. Parecía un bar de 1920. A pesar de perder a todo el público joven, el bar contaba con sus fieles comensales, tal vez por tradición. Los pedidos que tomé no eran la gran cosa: Un café, un tostado, nada extravagante, salvo la vieja de la mesa 14 que quería un sanguche que había visto en otro bar, que tenia un montón de cosas y empezó a enumerarlas: jamón y queso, desde ya, algo de palta. Tenia huevo, pero no era huevo duro, sería algo así como hu...

Quiero saber

 Yo no te quiero coger, yo primero... quiero saber Quiero saber que se siente cuando llegue el momento, cuando te empuje contra una pared y la distancia entre nosotros sea nula. Cuando dejemos de mirarnos a los ojos y busquemos inconscientemente la boca del otro. Quiero saber que se siente besarte. morderte los labios, buscarte la lengua. Quiero saber que se siente cuando se encuentre con la mía, cuando se mezclen , cuando se peleen, cuando se confundan. Quiero saber si me vas a morder, mucho poco nada. Quiero saber que se siente cuando nuestro alientos se choquen. Cuando nuestros cuerpos emanen un perfume único.  Quiero saber si besás suave o apasionada, si solés exhalar un gritito de excitación cuando reina el caos. Quiero escuchar tus suspiros cuando no te quede aire. Quiero saber que se siente cuando te clave las uñas en tu espalda vestida, atrayendo tu cuerpo hacia el mío. Quiero sentir tu sobresalto cuando alguna mano se filtre dentro de tu blusa. Quiero saber cuant...

Los isleños

 Noooo. Me desperté en una isla. Otra vez. La puta madre. Ya perdí la cuenta de cuando fue la primera vez. Con lo lindo que era despertarse en un continente lleno de gente para hacer cosas. Acá estoy solo. Las islas nunca son las mismas. Varían dia a día. Hay cosas para hacer, eh. No es que es un embole supremo. Hay animales silvestres, vegetación y diversas actividades con las cuales entretenerte un rato pero luego de tanto tiempo en estas islas uno quiere sociabilizar. Es divertido un rato nomás. Llegar a otra isla, o mismo al continente, es muy dificultoso. Puede llevar todo el día y nada te garantiza de que si logras llegar a destino, mañana te vas a despertar ahí, no no. No sé si vale la pena. No hay botes, barcos, ni nada. Uno se las tiene que ingeniar con ramas y cosas que podes encontrar en una isla desierta. Otro tema es como te reciben los habitantes. Hay isleños que son muy hostiles cuando alguien quiere llegar a su territorio. Lo consideran una invasión y básicamente v...

Congreso internacional

Él empezó a hablar y el auditorio lo admiró en silencio. Parecían hipnotizados. Tomaban notas a la velocidad que podían, con el pánico de olvidarse algo fundamental. A pesar de las advertencias de su astróloga de confianza, el evento se desarrollaba según lo previsto. Sin catástrofes a la vista. Que la luna estaba en tal planeta, que el ascendente tal cosa. Todas mentiras. Los vaticinios, por lo visto, habían resultado claramente exagerados. Este evento sería inolvidable. El calor era sofocante y los trajes no ayudaban. Era algo formal, un gran evento corporativo, de nivel internacional. Con personas como él que venían de todo el mundo para capacitar a este grupo de gente ávida de información. El fotógrafo estaba en su salsa, captaba planos de personas concentradas o de él haciendo grandes movimientos histriónicos. De pronto la catástrofe. Los movimientos veloces seguían intactos pero ahora el silencio era absoluto. Ningún sonido salía de esa boca. Él se quedó paralizado, pensando como...