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Mostrando entradas de mayo, 2026

El pequeño bandido

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  Mi primera novela estaba terminada. Después de años de esfuerzo y dedicación, la historia del gato detective finalmente iba a llegar a todas las librerías del país. Había intentado escribir una obra profunda, llena de capas interpretativas, de esas que obsesionan a los críticos literarios, pero terminé inclinándome por la literatura infantil, un género mucho más acorde al nivel de mi escritura. El Detectigato —como esperaba que lo bautizaran las redes sociales— vivía cientos de aventuras y resolvía crímenes con una mezcla de torpeza y obesidad que yo consideraba encantadora. Imaginaba niños fanatizados, mochilas con su cara, tazas, dibujos animados. Bueno, nada de eso sucedió. Las primeras reseñas fueron tan despiadadas que la editorial me envió los cinco mil ejemplares directamente a mi casa para que yo mismo los vendiera. Se lavaron las manos con una elegancia espantosa. Estoy convencido de que, si hubiera sido legal, le habrían arrancado el sello editorial a cada libro con una...

Un faltante imperdonable

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Vendida! Manuel escuchó a la agente inmobiliaria y entró en pánico. Su familia había puesto en venta la casa hacía muchos años y, como no lograban venderla, él se la había apropiado. Había construido un sótano donde tenía enterradas a todas sus víctimas. Y ahora todo eso saldría a la luz en cuanto los nuevos dueños revisaran el sótano. El olor era insoportable. Había pensado en ir mudando a sus víctimas a un bosque cercano, lejos de ojos chismosos y narices sensibles, pero creyó tener más tiempo. No entendía cómo habían vendido la casa si ni siquiera la habían mostrado a ningún interesado. El pequeño cementerio de ese sótano contaba con muertos muy heterogéneos. Había católicos, judíos, nazis, comunistas, evangelistas, astrólogos, youtubers, hippies y hasta algún que otro enano. Su bien más preciado era un amuleto que le había robado a su primera víctima: un hada de madera, a la que solía pedirle muchas cosas, como si fuera capaz de concederle sus deseos más oscuros. Agarró el hada con...