Te fuiste
Llegué a casa y no estabas. Revisé el patio, baño y nada. Finalmente habías cumplido tu promesa de cuando nos conocimos: "No te enamores de mí, que tarde o temprano te voy a abandonar" Tonto de mí en pensar que iba a poder sortear esa maldición. Voy a extrañar tus caricias, tu piel pegada a la mía, tu amor incondicional (aunque algo efímero si me preguntan) y tus extravagancias de las que nuestros conocidos hablaban en fiestas. Voy a extrañarte horrores y no creo ser capaz de perdonarte en esta vida. Me enamoré sin remedio de tu mirada, de tus travesuras, de como trepabas mi cuerpo por las noches, de nuestro mundo. Cómo olvidar cuando fingiste demencia luego de hacer añicos el espejo familiar que había sobrevivido a guerras mundiales y mudanzas imposibles, pero con vos no pudo hacer nada. Tuvimos nuestras crisis, no hay manera de negarlo. Recuerdo tu furia desenfrenada ante la visita de alguna indeseable, tus celos desbocados ante alguna caricia furtiva. Tuvimos ...