La bóveda de la pileta
Pedro tenía 10 años cuando finalmente pudo inaugurar su ansiada pileta. Todo eran expectativas en el barrio. Habían tardado dos años en construirla. Dos veranos enteros viendo como los chicos de su edad iban a clubes para poder tirarse de bomba, porque de cabeza estaba terminante prohibido hasta los quince. Dos años para una simple pileta parecía una exageración absurda, así que los rumores no tardaron en propagarse. El más oscuro decía que habían tardado tanto porque abajo habían construido una bóveda especial donde guardaban los cuerpos de todos los niños que habían desaparecido en los últimos años en el barrio, pero el que corría con más fuerza era que dentro de la bóveda (que allí había una bóveda era algo que nadie ponía en duda) estaban los lingotes de oro que ya no entraban en la caja fuerte de la mansión. La incertidumbre de Pedro era total. Había exigido a sus adinerados padres una pileta para así ganar popularidad con los chicos de su edad, a los que les encantaría poder dec...