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Matame de una vez

-José, matame de una vez. Vos sabés de esto. Yo no tengo idea. Viste que lo intenté pero por H o por B no me sale, termino hospitalizada con lesiones leves y me dan de alta al toque. No tengo pasta de asesina y menos que menos de suicida pero necesito acabar con esto ya. Es terminal, vos viste los mismos exámenes que yo. Lo consultamos con todos los médicos que quisiste y no sabes como duele el pasar de los días. Matame y ya. Si queres incluso te pago, pero supuse que teniendo el cariño que nos tenemos me ibas a ahorrar la deshonra de pagarte para que me mates. Vos nunca fallaste, o al menos eso es lo que se comenta. Dicen que sos uno de los mejores en el ambiente, por algo aún nunca te atraparon. Si queres te doy motivos, ya que por las buenas te negas. ¿Te acordas ese viaje relámpago que te surgió al Caribe para liquidar a esa parejita de españoles? En ese tiempo estaba algo aburrida de mi vida y algunos amigos tuyos siempre me buscaron... Pensé que había más códigos entre ustedes, p...

Una isla paradisíaca

Salí corriendo como si mi vida dependiese de ello. Me tropecé unas quince veces con ramas, troncos, arbustos, etc. Por suerte, o por la escasa velocidad de los otros, nadie me alcanzó. La noche complicaba todo y la lluvia ni hablar. Deseaba no haber perdido el rumbo porque una pequeña desviación podría significar una vida entera en una isla paradisíaca repleta de predadores. Mis pies sangraban, mi cuerpo estaba recubierto de barro, hojas, astillas y cosas que ni sé como se llamaban pero picaban. Y mucho. Cuando no pude dar un paso más por el agotamiento miré a mi alrededor y me pareció exactamente el mismo lugar de donde había partido. Vaya decepción. A los pocos minutos vi luces de linternas y escuché gritos a lo lejos. El descanso había terminado y tenía que llegar a la costa antes que nadie. No había medalla de plata para el segundo. Justo antes de empezar a correr nuevamente, un... no se lo que era. ¿Un tigre? No debería haber tigres en los bosques ¿O si?. Bueno, parecía un tigre...

La misión del día

Me miré en el espejo resignado. El verano estaba a la vuelta de la esquina y los rollos seguían ahí, desafiando mis inútiles esfuerzos por eliminarlos. No es que era realmente obeso pero al lado de esos muchachos que hacía 15 años no se comían una buena milanesa... parecía el muñeco de Michelin.  El gimnasio no era lo mío. Intenté ir varias veces pero siempre terminaba hablando más de lo que entrenaba. Incluso comencé a ir en horarios donde iba la gente con la que había pegado más onda, porque si no había nadie tenía que entrenar y eso sí que me aburría. Evitaba los espejos dentro del gym porque era un vil recuerdo de lo que tendría que estar haciendo en lugar de pavear. Estaba convencido de que yo no tenía madera para ese lugar. Hay gente que parece que fue diseñada para estar ahí, que suben fotos entrenando, que se la pasan hablando de máquinas, rutinas, suplementos. A mi ese chip no me vino. Ya la palabra gimnasio me hace bostezar, no sé si es algo químico o qué. Igual iba, t...

Ideas mías

La miraba tratando de deducirlo, ella jugueteaba con sus ojos mientras me sonreía. Al mismo tiempo contorneaba la cabeza de un lado a otro con un movimiento lento y practicado. No era la primera vez que lo hacía, lo tenía ensayado. Me estaba seduciendo, no podía ser de otra manera. Yo seguía recorriendo su rostro en busca de señales más concretas. Podían ser ideas absolutamente mías, basadas en mis deseos de ser el objeto de esa seducción en la que me sentía sumergido. Se reía de un chiste que no era tan gracioso, mientras aprovechaba la ocasión para acariciarme la mano. El contacto siempre me desorientó. La gente que nos rodeaba parecía cómplice, nos daban nuestro espacio, sin interrumpir, como entendiendo un código que yo no terminaba de descifrar. Ella se acercó aún más, aduciendo que la música estaba fuerte y me susurró varias palabras que aunque intenté escuchar no las comprendí. La tenía a centímetros, su perfume me había enceguecido. Colocó su mano sobre mi hombro, dijo a...

Bache creativo

Estoy bloqueado. No se me ocurre absolutamente nada. Es el peor momento porque hace unos días firmé un contrato multimillonario con una de las productoras más prestigiosas del medio para hacer una película a escala mundial. Con actores de primerísimo nivel, con sueldos a su altura. No es la primera vez que me encargan algo así, las anteriores fueron éxitos abrumadores. Premiadas en casi todos los festivales e incluso me di el lujo de caminar la alfombra roja. Me pidieron una comedia romántica y que la escribiese para la parejita que convenientemente salió a la luz hace pocas semanas. Parece todo una farsa para vender más entradas, ambos están en la cresta de la ola y quieren sellarlo con una peli cursi y empalagosa. Todo muy lindo, pedí un dineral que acalle mis cuestionamientos morales y accedieron sin trabas. El problema es que me senté a escribir y nada salió. Ni una línea, ni el título, ni los nombres de los personajes, nada. Fue entonces cuando contraté a un tipo que se espec...

La inquisición

Tengo media hora para ordenar este caos. En cuanto llegue me va a criticar todo, como siempre. La fiesta de anoche no fue una buena idea, si me hubiese levantado antes podría haber llamado a alguien para que venga a limpiar este desastre. Ahora ya es tarde. La ventana tiene manchas que no tengo idea como limpiar, ya me encargué del piso, pared, cama, baño, living, cocina. Es increíble todo lo que se puede ensuciar en una noche de alcohol. Se va a dar cuenta que algo pasó acá, no se lo voy a poder ocultar. Y me lo va a echar en cara. Siempre me critica cosas: mis amigos y amigas, mi trabajo, si cocino, lo que debería haber en la heladera, la limpieza del departamento, mis años de facultad y a mi novia, desde ya. Nada le parece suficiente, haberme ido del lecho materno le dolió y se venga así: Pegándome con palabras, con la vaga esperanza que sucumba ante la presión y vuelva a mi casa con mamá. Esta vez voy a dejar el departamento hecho una pinturita. Va a decir barbaridades de mi n...